domingo, 9 de julio de 2017

Consecuencia del aire


Sentí el cobijo de la savia
enraizando en mi venas
de arena, templando
mi sangre entre viejos
conocidos de las aves
nocturnas.
Bullen sus brazos repletos
de orfebres por reflejo
innato, valedores casuales
de un manantial perenne
de oxígeno novicio.

Llegué con la demanda
del viento, y sumergido
en su ofrenda me devuelvo
como la pura consecuencia
del aire.


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martes, 4 de julio de 2017

Mi colchón bisoño



Ayer desperté siendo
deseo en el poema breve,
donde quieres tan de corrido
que en la senda de las artimañas
se enmaraña la pluma alelada
por el tallo de algún verso suelto.

De noche le di la vuelta
a mi colchón bisoño,
por lo que hoy comandan
los pies que amanecen
brincando en la almohada.


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viernes, 30 de junio de 2017

Veneno


Antes de leer esta entrada conviene tener un "cómo" y un "por qué".

Cómo
El texto está pensado para ser leído a la vez que se escucha una música, de lo contrario se pierde la mitad del mensaje. La entrada comienza bajo el vídeo. Pulsa el botón de reproducir justo antes de empezar a leer.

Por qué
Wherynn, desde su blog Towards the truth, lleva tiempo creando historias que se entremezclan con música de fondo. A mí y a otros personas nos ha propuesto que escuchemos todos la misma canción y escribamos aquello que la música nos sugiera. La canción en este caso está compuesta por Caleb Hennesy, que comparte sus obras en su canal de YouTube. El resultado de Wherynn ha sido Stand my ground. Ella escribe de forma que los giros de la música se sincronizan con los giros en su historia. Yo me he limitado a dejarme llevar. Realmente, tengo curiosidad por ver qué podría salir si distintas personas con distintos estilos (o desde distintos géneros) se enganchan a esta especie de reto de poner palabras a una misma melodía. Con que invito a intentarlo a todo el que tenga ganas de escribir y comparta esa curiosidad  =)




Con el primer sorbo percibo el veneno imbuyendo mis venas de petróleo. Noto como los ecos de la gruta mueren al contacto con mi piel, ocultándome así de sus ciegos moradores. Las cuencas de mis ojos, anegadas de lágrimas sin tiempo, anochecen inexorables hasta quedar camufladas en un abismo de infinitos. Una a una, las sombras se exilian de la raíz de mi pelo, formando a mi alrededor una vacía comitiva. Avanzamos juntos sin rumbo, o quizá nos quedamos quietos, mientras la gruta navega inane a nuestros pies. La corriente del azar arrastra hasta mis dedos pétreos una daga, cuyo filo de éter parece derretirse en un incesante goteo de olvido corroído. La hundo en mi pecho a tiempo. Comienzo a sentir un magnetismo ajeno que nace de su filo y se apodera de mi alma. Brotan hebras de susurros que enraízan en mi carne, que discurren por mis sienes, como un cauce inefable de respuestas negadas. Se diluye la frontera entre mi cuerpo y el basalto, subyugados sus músculos yermos a la voluntad de nadie. Poco a poco, el veneno precipita por mis poros y se desliza hacia su frasco de pergamino. Consumo mi último calor en fundir un lacre robado que sella el líquido en su esencia, aislado y guarecido del ébano de mi sangre. Será mi ofrenda pagana a los dioses que quieran tomarla. Será la prueba ignota de todo anhelo no nato. Será veneno, al fin y al cabo, para quien aún se conserve vivo.


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sábado, 29 de abril de 2017

Batea



Prefiero pensar
que en tu paciente batea
permaneces áureo,
que se alivian tus hombros
con cada mota de tierra
que posas en la corriente
extraviada.
Que nos enseñas,
con livianos aleteos
que eluden la red inquieta
de nuestras almas bisoñas,
lo baladí de recordarse
cuando aún eres.


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lunes, 24 de abril de 2017

Medrosos presidiarios



En patíbulo de inánimes testigos
se agiganta la reina en su colmena,
pues atruena el silencio en la condena
que subasta entre digos y desdigos.

Las famélicas almas de mendigos
se atiborran del canto de sirena,
alabanza a un festín de enhorabuena
donde se hunden conformes los ombligos.

Moradores oriundos de calvarios,
reconocen con hábito anodino
sus espaldas surcadas por azotes.

Y averiguan, medrosos presidiarios,
que truncaron la enmienda a su destino
abrazando advertidos sus barrotes.


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viernes, 14 de abril de 2017

Siria


No mata nuestra lluvia,
porque es lluvia.
Pero a veces la Dama Ciega
resentida y anciana cede
su venda a la indemne Parca,
y el mismo cielo que llora
con agua rasgada de ausencias,
y el mismo cielo que riega
mi pluma con voces ajenas,
derrama voraces venenos
sobre alientos desamparados.

Sangro mi tinta harapienta
de palabra imberbe y hendida
sobre aquellas bípedas nubes,
infectas en la propia hojalata
que sus borrascas esparcen.
Mas no les mata la tinta,
porque no viven.


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jueves, 6 de abril de 2017

Hoguera



Yacemos amedrentados,
apilados como tocones
en un círculo de piedras.
Estacas de nuestra madera
elevan sobre nosotros
lechazos con un semblante
impropiamente plácido.
Son las mismas bestias
(con sus pezuñas incapaces)
quienes arrojan la cerilla
sobre la hoguera inerte
que jamás comienza.

¿Acaso es ceniza y no savia
lo que en nuestras vetas discurre?


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martes, 4 de abril de 2017

Nuestro barco



Conozco mi barco, que es el tuyo.
He sido capitán cuando tú eras tripulante,
y seguido tus comandas como aprendiz imberbe.
He sido bardo en las noches
y papel mojado en las mañanas,
por todas las veces que fuiste
laúd, oyente, tinta e incendio.
Fregamos juntos la cubierta,
aunque de cuando en cuando me escaquee.
Como polizonte desvergonzado,
puede que hasta en uno o dos lances
haya robado tu vigilia
con secretos breves y ciertos.
Recuerdo pensarte en tierra,
casi siempre frío como una cueva,
pero también anegado de impropios
rubores en mi lóbulo izquierdo.

Es la que es nuestra brújula,
de incontables nortes y aguja salada,
y es su tutela insensata
la que perpetra en ocasiones
que compartamos el camarote,
que confrontemos con los aceros,
que nos arrojen por nuestra borda,
y que – justamente – lo contrario.

Y heme aquí, encaramado al mástil,
desnudo de mar y repleto de aire,
asegurando todos los cabos
para cuando parezca llegar el tiempo,
allá donde atraques, allá cuando seas,
en que abordemos al fin tu barco…
                                                  … que es el mío.



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viernes, 17 de febrero de 2017

El viento




Me vacía el viento de esencias perennes,
me miente el oído y me inunda
el tacto; me arrastra la vista
en su incoloro
capricho de trastadas fugaces;
me extraña en su memoria
de futuro incierto y me mece
en su hondo abrazo a lo volátil.

Me despoja de mí a un punto
que me priva de saber
si agradecérselo.


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lunes, 13 de febrero de 2017

Tras el bedelio

 


Entre azares de frágil estampida
y embozadas en brillos suplicantes,
trastabillan ajados caminantes
contra briznas de tierra prometida.

Enseguida comienza la batida
de avizores y sórdidos rumiantes
que devoran ahoras en los antes
y durantes en fe sobrevenida.

Despojados de ornatos apremiantes
culebrean cetrinos evangelios
a los pies de medrosos peregrinos.

Mas purgado el camino de bedelios,
se confiesan sus cojos Rocinantes
aludidos gigantes y molinos.


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